El poder de una mano.
Me dio la mano cuando más lo
necesitaba. No era un piel suave, más bien áspera. Tampoco fue
cálida al tacto pero sí fue confortable sentirla. Era más grande
que la mía, lo que me hizo sentir seguridad y confianza en ella. Hace
tiempo que no veía acercarse hacia mí una mano que no fuera para
pegarme.

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